¡Hablemos de suplementos! Pero nada de esa letanía llena de términos científicos que nos hace parecer que estamos leyendo un manual de instrucciones.
Se trata de un discurso directo y directo, como si estuviéramos intercambiando ideas en la mesa de un bar después del entrenamiento.
Si alguna vez te has encontrado mirando el estante de la tienda de suplementos sin saber qué elegir, relájate. Hoy te guiaré en este proceso.
Lo primero: ¿Para qué quieres un suplemento?
Antes de comprar lo que recomienda el último influencer, la pregunta que debes hacerte es: ¿cuál es mi objetivo? ¿Quiero ganar masa muscular? ¿Perder grasa? ¿Mejorar mi estado de ánimo? ¿Recuperarme más rápido? Cada suplemento tiene una función específica, y comprar a ciegas es una forma segura de malgastar dinero.
Proteína: El Rey del Juego
Si tu objetivo es ganar masa muscular, la proteína es tu mejor aliada. ¡Pero no cualquier proteína! La famosa proteína de suero es la más conocida, y con razón. Tiene una alta tasa de absorción y favorece la recuperación muscular. Sin embargo, si eres vegano o intolerante a la lactosa, el aislado o una mezcla vegetal pueden ser la mejor opción.
Consejo de un amigo: No tiene sentido tomar suero de leche y pensar que te convertirás en Arnold Schwarzenegger de la noche a la mañana. Los suplementos ayudan, pero la comida real sigue siendo la clave.
Creatina: el suplemento más estudiado del mundo
Si quieres más fuerza, explosividad e incluso un impulso cognitivo (sí, también ayuda a tu cerebro), la creatina es para ti. ¿Y lo mejor? Es una de las más seguras y estudiadas del mundo. Solo una cucharada al día y listo, no hay secreto. Y olvídate de hablar del "ciclo de la creatina", porque no necesitas dejar de tomarla.
Termogénicos: ¿Funcionan o sólo son marketing?
Si quieres perder grasa, probablemente ya hayas oído hablar de los famosos termogénicos. Pero la cruda realidad es que no hacen milagros. Pueden ayudarte a quemar calorías, pero si no llevas una dieta equilibrada, no te servirán de nada. La cafeína, la pimienta y el extracto de té verde son buenos ingredientes naturales que realmente ayudan, pero no esperes quemar grasa cenando pizza y hamburguesas.
Multivitamínicos: ¿Necesarios o excesivos?
Si llevas una dieta equilibrada, puede que ni siquiera necesites un multivitamínico. Pero seamos sinceros: ¿cuántas veces a la semana consumiste todos los micronutrientes que necesitabas? Exactamente. Ahí es donde entran los multivitamínicos para compensar esas carencias. Pero ojo, no cualquier multivitamínico vale la pena. Elige aquellos con dosis equilibradas, porque las megadosis de algunas vitaminas pueden ser más perjudiciales que beneficiosas.
BCAA y glutamina: ¿Vale la pena?
Los BCAA estuvieron de moda en su día, pero hoy sabemos que si ya consumes suficiente proteína, no marcan una gran diferencia. Sin embargo, si entrenas en ayunas o tienes un déficit calórico muy alto, pueden ser una buena opción. La glutamina sigue la misma línea: ayuda con el sistema inmunitario y la recuperación, pero no es esencial para todos.
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Elige sabiamente
Ahora que tienes una idea más clara, el consejo final es: no caigas en el marketing excesivo. Elija un suplemento de calidad, primero ajusta tu dieta y recuerda que nada reemplaza una buena nutrición y un buen entrenamiento.
Y si tienes dudas, consulta con un nutricionista. Lo importante es tomar decisiones que realmente te ayuden, sin gastar mucho dinero.